Desde este medio siempre hemos expresado que nos interesa dar difusión a ese amplio arco de miradas que, desde este lado de la guerra de clases, se afanan por encontrar la mejor salida a la barbarie que este putrefacto sistema capitalista nos está arrastrando día a día. En este caso, queríamos adentrarnos en la realidad norteamericana a partir de la administración Trump, para ello entrevistamos a Jorge Majfud, uruguayo que reside en Florida. Jorge es escritor y profesor universitario, actualmente ejerce en Jacksonville University.



Borrador Definitivo: ¿Qué se dice del amigo Trump, Jorge? Por decirlo de alguna manera.

Jorge Majfud: Como decía Tita Merello, “se dice de él”. Se dicen muchas cosas. Dependiendo de a quién le preguntes. Acá estamos en Florida, en el epicentro neoconservador. No solamente es un epicentro conservador desde Ron de Santis (actual gobernador de Florida), sino desde los años 80, con los lobbies cubanos que tuvieron su efecto, etc. Sino también donde está su palacete típico, copiado a Granada y a la arquitectura árabe, con una exageración de esplendor. Y bueno, esa gente que lo rodea, lo adula, porque eso es la condición para estar con él, ya sean extranjeros o sean de acá, la condición es que lo adulen. Y cada disidente lo sufre, como se ha probado en este caso más recientemente de Columbia University, que le ha bloqueado derechos, le ha retirado un cierto subsidio. Obviamente a los millonarios, que tienen dadivas en billones de dólares de subsidios, no se los va a retirar. Al contrario, como fue el caso de Elon Musk. Pero a esa universidad, que es un fuerte centro de investigación también, históricamente desde los años 60, un centro rebelde para lo que es el estándar de Estados Unidos, de protestas contra la guerra de Vietnam, de protestas contra la masacre y el genocidio de Palestina, especialmente de Gaza, le ha retirado 40 millones de dólares en subsidios y en contratos, porque no son solo subsidios, son contratos de investigación, de patentes, etc.

BD: Una universidad que venía en el ojo de la tormenta últimamente.

JM: Columbia University ha estado desde el año pasado, como usted recuerda, bajo el acoso permanente de distintos grupos. Grupos que son exteriores a la universidad, que se infiltraron como en California para demonizar las protestas que eran pacíficas. Grupos, como la misma policía, que ha salido en la televisión diciendo que han encontrado libros sobre terrorismo, que estaban en los programas. Algo totalmente absurdo, claro que eran libros sobre terrorismo. Eso es a lo que se dedica a la academia, a estudiar de todo. Haciendo un despliegue de ignorancia totalmente impune. Y en este momento, aparte de ese castigo económico, han arrestado a uno de los disidentes, se llama Mahmoud Khalil, estudiante graduado, que ya tenía una green card (tarjeta verde, de residencia en el país) luego de la graduación, se casó con una norteamericana y su esposa está embarazada. Lo han arrestado por participar, ellos dicen, por liderar las protestas contra el genocidio en Gaza. Y obviamente lo acusan de pro-Hamas, es decir, algo tiene que cambiar en la narrativa. Los políticos desde hace dos años, especialmente en el último año, han tratado de demonizar todo eso, diciendo que son pro-Hamas. Lo cual también es cuestionable, porque estamos hablando de un grupo armado en una colonia ocupada. No solamente ocupada, sino en un apartheid y en una situación de opresión.

BD: Es un grupo de resistentes, digamos.

JM: Sí, que está protegido por el derecho internacional y por las Naciones Unidas, contradictoriamente.

Pero el hecho concreto es que, de la misma forma que hace 100 años se puso prisionero, preso, al candidato socialista, bastante popular en esa época, que sacó un millón de votos, a Debs (Eugene Victor Debs, 1855-1928; miembro fundador de Industrial Workers of the World y cinco veces candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Socialista de América). Se lo puso preso por un delito de opinión, por estar en contra de ingresar a la Primera Guerra Mundial. Debs estaba en contra de eso, hizo un discurso en contra de entrar a la guerra, una guerra que se vendió por una ingeniería de propaganda, fue una de las primeras ingenierías de propaganda cuando la mayoría de la población de Estados Unidos estaba en contra de entrar en esa guerra. Y Debs fue puesto en prisión, repito, por un delito de opinión. En este caso está ocurriendo lo mismo. Y estamos en esa situación otra vez.

Entonces,  para volver a tu pregunta inicial ¿cómo se ve a Donald Trump?  Depende de quién lo mire y desde qué punto de vista se lo mire. Desde el punto de vista del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), del lobby israelí, está tan contento como estaba con los demócratas. Están exactamente igual de contentos los grandes financistas, los grandes ultramillonarios, las grandes corporaciones, los oligarcas. Están contentos y lo han dicho antes de las elecciones, vamos a estar bien, no importa quién gane. Ahora el resto, no estamos contentos, obviamente, o muchos no estamos contentos. Como cualquier reloj descompuesto, Trump da la hora correcta, dos veces al día. Y en uno de esos puntos, también, repito, desde el punto de vista de aquellos que estamos en desacuerdo con las políticas de Washington, en lo que podríamos estar de acuerdo es en terminar la guerra de Ucrania, sea por una negociación de ego, sea por lo que sea, que se termine eso. Y que se termine también la opresión en Palestina, pero ahí se está midiendo con dos varas absolutamente diferentes. Se cambia la opinión sobre Putin o sobre la guerra de Ucrania, ustedes no recuerdan, pero en marzo del 2022, un mes después de la invasión de Rusia a Ucrania, Le Monde de París nos ponía en títulos y subtítulos, con nombre y apellido, que éramos la izquierda latinoamericana a favor de Putin, etcétera, etcétera. Por los artículos de Página 12, por los artículos de otros medios del continente, etcétera. Y en este momento, resulta que es la derecha la que está pro-Putin. Obviamente no esperamos que nos pidan ninguna disculpa, pero esa es la estrategia del sistema pseudo-democrático, por el cual, desde hace generaciones, un presidente firma un acuerdo, y cuando es necesario violarlo, porque no conviene, ya desde la época de los indios, desde la época de los mexicanos, desde la época de las guerras bananeras, cuando ya no conviene, ya no podemos sacarle nada a ese tratado internacional, o con un grupo, o distintos grupos, bueno, cambiamos de gobierno y borramos con el codo lo que escribimos con la mano. Y eso es lo que ha hecho varias veces Trump, por ejemplo, con el Tratado de Armas Nucleares, o de Desarrollo Nuclear, que firmó Obama con Irán, luego subió Trump y lo canceló totalmente. Ahora lo mismo pasa con la guerra de Ucrania. Biden apoya los lobbies de la muerte, ganan trillones de dólares, como hicieron en Afganistán, hicieron también en Ucrania, como lo habíamos anunciado años antes: uno de los objetivos era la privatización de tierras, tanto tierras fértiles como tierras raras en Ucrania. Y todo se está cumpliendo perfectamente, con un cambio de política, pero con exactamente los mismos intereses.

BD: Bueno, Jorge, está claro que la política de Trump hacia el pueblo palestino ha redoblado de alguna manera la ofensiva y las posibilidades de este genocidio, ¿no? Ahora, como vos decís, con lo de Rusia, la guerra de Rusia y Ucrania, ahí tengo la impresión como que hubiera un intento de generar un nuevo orden mundial, por decirlo de alguna manera. Esta relación con Putin, este chantaje con los chinos, pero parece ser que el camino no está pavimentado, inclusive con medidas, como la de los aranceles, donde tiene que dar un paso y retroceder, en algunos casos, ¿no?

JM: La estrategia de Trump es la estrategia del hombre de negocios: la imprevisibilidad, es decir, hoy te digo una cosa, mañana te digo otra, primero te digo voy a comprar una casa luego no, mejor no la compro nada, aunque está pensando sí en comprarla. Es decir, es un juego psicológico muy viejo, hoy ponemos los aranceles, mañana los sacamos, los volvemos a poner, pasado  los volvemos  sacar y así estamos. Lo mismo con la guerra de Ucrania. Vamos a hablar con Putin, hacemos un show de linchamiento de Zelensky en la Casa Blanca, después sí vamos a hablar con Putin, y así es la misma historia. Ahora, yendo a tu comentario anterior, donde planteas que es para establecer un nuevo orden mundial, para mí no es establecer ningún nuevo orden mundial, es evitar o retrasar lo más posible el nuevo orden mundial, que es inevitable, que se concentra en Asia, que es la pérdida del mundo belicista, genocida, orgulloso de ser especial, como lo dijo el CEO de Palantir Technologies (Alex Karp) hace pocos días: “somos especiales, y las culturas no son iguales, nosotros somos superiores”. Vieja historia, y toda esa arrogancia anglosajona y capitalista anglosajona, todo eso está temblando, temblando desesperadamente.

¿Y eso qué significa? Si vemos, pongámosle 20 o 30 años adelante, si no se destruye de una forma económica, financiera o bélica, el ascenso de China, que es casi imparable. Pero sí que podría haber una forma de retrasarlo o desarticular ese ascenso, y China no está, aparentemente, según lo que observamos desde acá, no está tomando las medidas; o si las está tomando, se las está guardando muy secretamente, de proteger sus intereses geopolíticos. Y uno de los signos clarísimos fue cuando cayó Siria, cuando las declaraciones a favor de Palestina son apenas simbólicas, entonces China está jugando con fuego, aparentemente. Repito: no tengo todas las cartas en la mesa para hacer ese juicio totalmente, pero lo que está claro es que el orden que se quiere evitar es el nuevo orden mundial, es decir, no es que quieren  establecer un nuevo orden mundial,  quiere evitar que se establezca ese nuevo orden mundial, y que pase a fuerza de cañón otra vez, como siempre lo ha sido en los últimos cuatro siglos. Ahora, ese nuevo orden mundial, si se establece, si se consolida militarmente, porque ya está consolidado económicamente, pero no todavía militarmente, y eso vendría a través de una gran derrota en algún momento, puede ser en los mares del sur, como decíamos hace 25 años, puede ser en algún lugar del anillo de fuego, como dijimos recientemente, hace cinco años. Entonces, si ocurre ese gran quiebre de la trampa de Tucídides, esa derrota militar de Occidente, que sea simbólica y al mismo tiempo geopolítica, tienes que olvidarte de Israel, y ellos lo saben perfectamente. Es el fin. Consideren que Israel se ha mantenido con trillones de dólares gratis, con toda la impunidad de Occidente, de Europa y de Estados Unidos, y el silencio del resto de Occidente, y de los Países  del llamado Tercer Mundo. Si el nuevo orden se consolida, y estoy seguro que tanto la CIA, el Mossad y las grandes corporaciones están, si no temblando, están muy preocupadas y concentradas en ese punto. Cualquier otra cosa que veamos, no podemos desvincularla de esa gran fotografía, que se termina esa hegemonía militar de Occidente, se termina Israel, Si no como país, por lo menos con toda su arrogancia en la región. Palestina podría tener, o seguramente tendrá, un cambio radical geopolítico en su favor. Y eso es el nuevo orden que los dueños del poder no lo quieren. Entonces no es que se esté estableciendo un nuevo orden con Putin, se está tratando de evitar el nuevo orden.

BD: Ahora, inclusive, girando un poquitito alrededor de Estados Unidos, he visto por ahí que, por ejemplo, uno de los CEOs de Ford, se ha opuesto a este tema de los aranceles, porque obviamente, Ford, como multinacional, tiene gran parte de su producción realizada en México. ¿Cómo funcionan en estas grandes multinacionales? Por ahí hay un sector que se beneficia y otro que no, obviamente.

JM: Sí, siempre ha sido así. Son un arma de doble filo. Traen recesión, que es lo más probable que tengamos este año, traen inflación. Ahora, el lado positivo es decir, bueno, voy a proteger determinada industria o determinado sector de la economía, y hay que hacerlo con mucho cuidado. Pero, ¿cuál es el problema? No estamos en una etapa de industrialización, estamos en una etapa de post-industrialización. Cualquier industria en Estados Unidos es carísima, porque un obrero aquí no vive con 50 mil dólares por año, cuando tiene que pagar el seguro de salud, o incluso supongamos que la empresa se lo pague, pero tiene que pagar casi todo tipo de seguros: automóvil, casa, lo que sea. Es decir, prácticamente no vive. Ahora, en cualquier otro país, incluso hasta en China, que está bastante desarrollada en este momento, con la mitad de eso vive, y bastante cómodo un obrero. Entonces, no tiene sentido. ¿Cómo vamos a poner tarifas para desarrollar una industria que no es competitiva desde el punto de vista del costo de obreros? Entonces, la gran cantidad de industrias, incluso las tecnológicas, que sería la etapa posterior a la industrial, están subsidiadas. Todas las compañías de Elon Musk y otros están subsidiadas. Todas esas pseudo historias de éxito nacidas en garajes son mentiras, fueron apoyadas e impulsadas y hasta financiadas por la CIA. Claro, no tiene nada que ver con la meritocracia, sino con tomar de la teta del Estado. Siempre. Y eso es una de las discusiones que a veces tenemos con varios países. La última, con Argentina. La gente diciendo, bueno, porque acá en los países desarrollados hacemos esto, esto y aquello. Sí, pero los países desarrollados tienen el sartén por el mango todavía. Tienen los bancos, imprimen el dinero, tienen la base militar para cruzar todo el mundo. No nos comparemos. Entonces, de la misma forma, en Estados Unidos no podemos compararlo en eficiencia con la producción industrial. Se tendría que robotizar radicalmente y aun así estaría un poco caro. Pero el Estado siempre es fundamental acá en Estados Unidos, como lo es en China. Recordemos, la única diferencia es que las corporaciones en China están por debajo del gobierno comunista y acá están por encima del llamado gobierno democrático o liberal. Esa es la única diferencia. Pero el Estado es fundamental. Siempre lo ha sido. Siempre ha sido el motor de la economía. Obviamente algunos dicen, nace con Roosevelt. Sí, se radicalizó con Roosevelt. Pero nunca ha dejado de ser un motor poderoso en la inversión, de innovación tecnológica, en la intervención en el mercado, en la creación de dinero de la nada, etc.

Entonces, por otro lado, tenemos un problema, tenemos un gran déficit. Lo que es deuda pública no es peligrosa, acá la deuda pública interna no es tan peligrosa. Es grande, pero no es tan peligrosa, incluso la deuda exterior con China u otros, todavía no es tan peligrosa porque militarmente China no va a hacer lo que hacía Estados Unidos con las Repúblicas Bananeras. Se llamaba la política del dólar: les prestamos dinero que sabemos que ellos no nos van a devolver, cuando no nos devuelvan, vamos, invadimos. Entonces, todavía aquí no nos van a invadir. Todavía. Entonces, la deuda no es importante. Y fíjense algo fundamental que se repite, tanto en Argentina como en Estados Unidos. Yo los leo en distintos países y digo, pero esto es un libreto escrito en algún lugar, porque tiene que ser en un solo lugar, no puede ser que todos estos gobiernos al mismo tiempo se ponen de acuerdo para decir, hay que reducir el Estado porque el gasto y el déficit es inflacionario. Y el encargado de escribir eso, ¿quién es?

BD: ¿Elon Musk?

JM: Exacto, achiquen, achiquen. ¿A quién beneficia de eso, si los obreros nunca se han beneficiado ni se están beneficiando de eso? Al contrario, ha habido miles de gente que han perdido su trabajo, no creo que ellos llamen beneficio a eso, desde el punto de vista del obrero, y van a seguir perdiendo derechos, como, por ejemplo, de salud, derechos de retiro, se está atacando el sistema de retiro, el social security, se están atacando todos los servicios para achicar el Estado. ¿Qué carajo puede importarnos dos o tres puntos de inflación si tenemos o no tenemos trabajo? Eso es lo que importa. Si tienes trabajo, si tienes seguro médico, si tienes lo básico cubierto, educación para tus hijos, son miles y miles de dólares por mes. Acá, por ejemplo, han bajado los impuestos de la ciudad, aquí en Jacksonville, y claro, todos decían, ¿por qué hay que bajar los impuestos? Porque la compañía de la ciudad que limpia, que recoge la basura, automáticamente dijo, bueno, no podemos reemplazar los tachos de basura. Entonces yo tenía uno, llamé y dije, ¿por qué no me lo reemplazas si tienes la rueda rota?, esa era la norma anteriormente. No, lo que pasa es que ahora se cambió la regla porque ha habido recorte. Entonces, ¿qué tengo que hacer? Yo compro un tacho nuevo. Voy y me cuesta 200 dólares. Entonces, es el ahorro del embudo. El ahorro del embudo que beneficia a unos pocos siempre. Y todo lo demás es narrativa. Yo quiero ser respetuoso, pero no me aparece otra palabra que de idiotas. Es narrativa para idiotas y funciona perfectamente. Porque son ellos los que tienen los medios de sermoneo, que son los grandes medios, y ahora son las redes sociales. Están en manos de ellos y crean opinión fácilmente, con mucha facilidad, dejando la sensación de que somos libres de publicar lo que queremos. Por supuesto que somos libres de publicar lo que queremos en Twitter, pero ¿cuántos nos leen a nosotros?

BD: Bueno, Jorge, te agradezco inmensamente. Queríamos tu opinión porque sabíamos que es otra mirada, es una opinión distinta, aunque hoy parece mejor no mirar para arriba y ver que los intereses del capitalismo nos recuerdan a esa canción de Serrat que dice “estamos en manos de unos locos sin carnet”.

JM: Sí, y se están radicalizando por lo que decíamos al principio de la conversación, por un temblor geopolítico, un terremoto geopolítico, y porque ya no le importa nada de mí, de mis hijos, de mis nietos, que revienten o que se arreglen. Vamos a tener una explosión en Occidente, no sabemos cuándo, pero la vamos a tener y no va a ser el socialismo de Roosevelt, va a ser algo mucho más radical.

BD: Esperemos que sea al servicio de los trabajadores, de los sectores populares.

JM: Bueno, eso va a ser desde el punto de vista ideológico, pero toda explosión tiene sus particularidades, se sufre, pero normalmente es inevitable, la sufre y es lo bueno, es inevitable. Un abrazo.